Dentro de los numerosos estilos que podemos escoger para decorar nuestras casa podemos decidirnos por muebles pintados en blanco que nos aporten un aire ligero e impoluto, si además los muebles están lacados tendremos un efecto que aportara glamour a nuestro hogar.
La gran duda surge cuando nos planteamos cómo limpiar estos muebles para no dañar el lacado.
Debemos tener presente una limpieza específica para mantener nuestros muebles blancos lacados en todo su esplendor y con su brillo original con el paso de los años. Estos muebles agradecen el uso de productos específicos que ayuden a mantener su luminosidad y su brillo, manteniéndolos en perfectas condiciones.
Al tratarse de superficies pulidas y brillantes, y por ende, blancas, las manchas y las huellas serán nuestro enemigo más habitual a batir. Es frecuente que nos encontremos con las características marcas de dedos, muy habituales en tiradores, frentes de cajones y puertas y en las encimeras de los muebles, que son las zonas de mayor uso. Para eliminar estas manchas se puede añadir una pequeña cantidad de amoniaco en una gamuza limpia (recuerda que si vas a limpiar un mueble lacado con una paño que ya contenga polvo o fibras sintéticas, lo más probable es que acabes rayándolo) y se frota la zona afectada con mucho cuidado, desapareciendo la mayoría de las manchas de forma sencilla.

Si las manchas resultan más difíciles de eliminar o el mueble está arañado debido al uso, otra solución muy práctica (especialmente en las manchas de tinta) es humedecer un poco de algodón con alcohol y frotar suavemente sobre la mancha. Otros tipos de manchas como las de pintura o la cera de las velas son más dificultosas y necesitarás más paciencia y maña para su eliminación.
Una vez hayas eliminado las manchas, y para ayudar a mantener tus mueble se las mejores condiciones, lo ideal es que los limpies regularmente, los muebles lacados no roban demasiado tiempo de limpieza, ya que al ser superficies lisas bastará con pasar una gamuza humedecida ligeramente y luego secar con un paño suave, seco.
Y si lo que quieres es recuperar el brillo de tus muebles hasta dejarlos como cuando eran nuevos, puedes aplicarles, también de forma periódica, una pequeña cantidad de glicerina líquida y dejarla secar. Una vez seca deberás pasar un paño suave y seco y notarás como recupera gran parte del brillo perdido.
Debes tener en cuenta que no todos los muebles lacados son iguales, ni las lacas presentan las mismas características ni espesores, por lo que, para evitar sorpresas desagradables, es esencial hacer una pequeña prueba con el producto de limpieza que vayas a usar en una parte no visible del mueble. De este modo comprobarás los resultados antes de aplicarlos a las zonas visibles y te asegurarás de que tus muebles lacados en blanco lucen impolutos.
Xisco Bonilla © 2020
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